EL MIEDO EN LAS ORGANIZACIONES EN CRISIS

Por DRA. CP ALICIA S. NEBBIA

Rosario, 29/11/2021

En épocas de crisis económica, social, cultural y sanitaria,  como la actual, de la cual los argentinos tenemos variadas  experiencias, lo que se impone en el medio ambiente socio-económico es el  MIEDO.  Y por supuesto, esta emoción negativa se traslada a todas las organizaciones,  como las empresas en general,  entre otras.  El miedo es una emoción primaria que tiene como misión principal informarnos de que todo aquello que forma parte de nuestra vida cotidiana, podemos perderlo.

A partir de sentir esto, se nos altera nuestro equilibrio físico, mental y emocional. Cambiamos el carácter y la forma de comunicarnos, entramos en una ansiedad progresiva que nos produce sensaciones desagradables que alteran la conducta y provocan malestares físicos y emocionales, derivados de situaciones que no podemos controlar y que nos incrementa el miedo a las pérdidas (de trabajo, ahorros, bienes, proyectos, carreras laborales, etc.) en el espacio de las empresas.

En las pymes, sobretodo, pueden perder niveles de ventas alcanzados, se puede incrementar el endeudamiento, se padecen las corridas bancarias, decrece la posibilidad de acceder a préstamos viables y/o soportar  el incremento de la recesión económica, etc.

En estos momentos hay que recurrir antes que nada A LOS RECURSOS INTERNOS DE LAS PERSONAS. Esos que no se ven y que se van acuñando con el correr de los años. Dichos recursos se “capitalizan” para ser aplicados en momentos como éste. Donde la llave de todo gira alrededor de que podamos mantener la calma y trabajar codo a codo, desde la dirección de la pyme hasta los colaboradores de menor rango. Esta crisis se atraviesa con el aporte de todos y para todos. Con la generosidad de querer lo mejor para el espacio donde trabajamos y que nos permite vivir, crecer, compartir, aprender unos de otros, forjar la templanza y la buena voluntad para salir adelante.

No hay espacio para los enconos, las malas relaciones ni las comunicaciones insatisfactorias. Todos debemos tener vocación de servicio en estos momentos para ayudar a atravesar esta nueva crisis que nos convoca a dar lo mejor que tenemos para salir adelante.

No es hora de enojos, desconfianza ni de actitudes carentes de valores y falta de solidaridad, acompañamiento y empatía. Todos somos necesarios con lo mejor que tenemos dentro nuestro. Es hora de echar mano a nuestro ahorro emocional. Es hora de ser solidarios y generosos con nuestro tiempo y nuestra dedicación. Es hora de dar y de pensar en los demás ¡Es hora de SER HUMANOS!

Los que no entienden o no quieren entender acerca de estas cosas se perderán una gran oportunidad de ser RICOS EN VALORES Y POBRES EN MEZQUINDADES,  independientemente del rol que desarrollen en su familia, en su lugar de trabajo, en su casa, en su barrio o en la institución a la que pertenecen. No hay tiempo para la duda. Sólo se trata de arremangar el alma y ponerla al servicio de la COMUNIDAD.

Aquellos que lideran pymes son los que más deben mantener la calma, apoyándose en experiencias positivas en situaciones semejantes. Se trata de pedir más colaboración para enfrentar en equipo el impacto de la crisis y poder así negociar la racionalización de los gastos, el cuidado intensivo de los costos y las posibilidades de incrementar algunos ingresos que permitan hacer frente a momentos  críticos.

Se deberán impedir enfrentamientos personales que no conducen definitivamente a nada y aumentan la posibilidad de error en los mecanismos de acción ante la crisis. Poder reconocer que todos están envueltos por el miedo y el miedo hace ver cosas que a veces no existen en la realidad generando más conflictos por sobre los que normalmente se toleran y previenen.

Cada uno deberá acceder a mecanismos de control de sus miedos y ansiedades de la mejor manera posible con la intención de mejorar las interrelaciones humanas y aumentar la capacidad de tomar decisiones adecuadas mientras dure la tormenta.

ESTA ES UNA DE LAS CLAVES QUE NADIE PUEDE DESCONOCER Y A LA QUE TODOS PUEDEN ACCEDER CON BUENA VOLUNTAD Y ESPÍRITU DE EQUIPO. DESDE LA CONSULTORÍA ORGANIZACIONAL SE LOS ACOMPAÑA A ENFRENTAR Y SOSTENER ESTOS PROCESOS.