Guillermo Chas sostuvo que “las empresas también sufren el auge de los ciberdelitos”

Extraído de Revista Impulso – octubre 20-2021

En una nota para Impulso, el abogado y consultor Guillermo Chas dialogó acerca de las consecuencias que genera el accionar de los ciberdelincuentes en el mundo corporativo y empresarial.

En la entrevista Guillermo Chas destacó que “las empresas que son víctimas del cibercrimen se encuentran ante un doble daño: por un lado tienen que afrontar las pérdidas económicas ocasionadas por el delito pero, por el otro, se encuentran frente a lesiones en su reputación que repercute en la pérdida de confianza por parte de clientes e inversores”.

Según el especialista, “no es casual que en los últimos Informes Globales de Riesgos del Foro Económico Mundial los fallos y ataques en materia de ciberseguridad hayan sido catalogados como una de las principales amenazas mundiales para la próxima década, ubicándose al mismo nivel de las enfermedades infectocontagiosas, el daño medioambiental y los fenómenos meteorológicos extremos. El potencial lesivo del cibercrimen y los ciberdelitos es inconmensurable, teniendo en cuenta el alcance internacional, la relevancia transindustrial y el impacto público y económico que la acción de los delicuentes digitales puede ocasionar.”

“Durante 2020 asistimos a dos fenómenos muy interrelacionados entre sí: la digitalización forzosa de nuestra cotidianeidad, ya que la pandemia nos obligó a convivir rápidamente con escenarios virtualizados, como por ejemplo el teletrabajo, y, de la mano de esta nueva realidad, el incremento de los ataques virtuales que, según estadísticas locales y regionales, crecieron alrededor del 300% en el último año. En el ámbito empresarial, lo vertiginoso de los cambios combinado con la falta de preparación técnica y conocimiento humano para desenvolverse correctamente en este nuevo escenario generó un caldo de cultivo propicio para los casos de ciberdelitos.” afirmó Guillermo Chas.

“En este contexto, no es de extrañar que las empresas se vean afectadas, y cuando hablamos de empresas incluimos desde pequeños emprendimientos hasta grandes corporaciones. Si bien hoy en día es cierto que el cibercrimen se diversificó, por lo que prácticamente cualquier usuario de internet y de las tecnologías de la información y la comunicación se encuentra expuesto a los delitos cometidos a través de los medios virtuales, no es menos cierto que las empresas también sufren el auge de esta modalidad criminal” especificó Chas y, en esa línea, ahondó “en la actualidad muchos escuchamos que a un amigo, a un conocido o a un vecino le hicieron o le intentaron hacer alguna estafa o fraude virtual, a través de métodos de phishing, por ejemplo mediante cuentas que simulan representar a una entidad financiera o bancaria. Pero antes de esta masificación de la delincuencia informática, las empresas ya venían siendo objetivos predilectos de los cibercriminales. En definitiva, lo que cambia es el escenario pero la lógica delincuencial es similar: hay delincuentes que van por el carterismo en el mundo físico y tienen su correlato en los estafadores de poca monta virtuales, en tanto que también están los que roban grandes bancos o blindados en las calles, que son asemejables a quienes buscan peces gordos en el ámbito online.”

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