SIGUIENDO POR EL CAMINO DEL MEDIO

Dra. CP Alicia S. Nebbia

Así como tenemos que reinventarnos en muchísimos aspectos de nuestra vida personal y profesional, el hecho de liderar grupos también amerita nuevas formas de trabajo y conciencia acerca del mismo, en los vínculos profesionales y empresariales.

Hemos recorrido un largo camino de teorías y pensamientos acerca del liderazgo que ameritan cambios a medida que los saltos evolutivos de la humanidad así lo requieran.

Lamentablemente la pandemia también se llevó muchos avances en esta materia y en muchos casos generó una mayor distancia entre empresarios y trabajadores, cuestión altamente improductiva y carente de practicidad en el proceso de reconstrucción en el que casi todos estamos empeñados.

Lo que sí es indiscutible que no podemos volver para atrás, hacia ningún modelo autoritario ni de laisezz-faire. El estilo militar o el de dejar hacer dejar pasar, están ambos muy lejos de ser aplicables a  nuestra realidad actual.

Encontrar ese camino del medio es la preocupación actual de mucha gente con grupos y equipos a cargo, donde reina la necesidad de reconstruir los procesos productivos, tanto de bienes como de servicios y por otro lado de respetar políticas y estrategias, con determinadas culturas organizacionales de por medio, que permitan equilibrar la economía de las empresas y también percibir salarios más justos por parte de los trabajadores, sabiendo de antemano que ambas partes están sufriendo el flagelo de la inflación que no para de crecer en nuestro país, como así también el cierre de muchas empresas pymes y la salida del país de muchas grandes.

En medio de esta epopeya con la cual convivimos hoy, se hace necesario abrevar en nuevos aportes de las ciencias para construir entre todos un modelo más posible. Y sobre todo salir del esquema de la presión sobre el otro que no es más que la otra cara de presionarse a sí mismo.

LIDERAR HOY ES INFLUENCIAR Y COORDINAR, al mismo tiempo, un equipo de trabajo. Influir para que las tareas se realicen de acuerdo a las condiciones acordadas con los clientes y esto permita asegurar su fidelización y cumpliendo con calidad todo aquello que permita satisfacer las necesidades puntuales de los demandantes. Todo ello a un costo razonable que  genere el margen de utilidad necesario para que la empresa tenga razón de ser y pueda seguir adelante. Y coordinar las capacidades, los esfuerzos y el cumplimiento de parte de los empleados para alcanzar tales objetivos especificados anteriormente.

Ante el cruel escenario de desempleo que presenciamos en forma escalofriante,  pretender que todo esto se desarrolle en un marco de paz y armonía, es una verdadera ilusión. Los líderes padecen el alto costo laboral de sus empleados y los empleados padecen que dichos sueldos no alcancen y caigan devorados por la inflación.

¿Qué podemos hacer para continuar construyendo en medio de este caos?

Recurrir a las neurociencias y a la gestión emocional que puede ser un camino, para nada corto, pero quizá el menos sangriento para unos y para otros. Cruzar la grieta y construir un nuevo futuro, como lo expresan Facundo Manes y Mateo Niro en su último libro SER HUMANOS. Editorial Planeta, publicado en el mes de julio de este año 2021, segundo de la pandemia.

Sostener este equilibrio en este momento no tiene nada de fácil. Según Eduardo Braun, autor de LAS PERSONAS PRIMERO, cuando un líder establece una visión, le da a su equipo un sentido de propósito; también le da un sentido de pertenencia y hace que los individuos se sientan orgullosos. Cuando un líder se preocupa por su gente, sienta las bases de un sincero sentimiento de pertenencia y compromiso. 

       ¿Suena demasiado ideal este concepto hoy? Atravesados por las consecuencias de la pandemia, las secuelas del covid, el cierre de numerosos establecimientos, el ausentismo muchas veces injustificado, la baja de la productividad, los malestares emocionales del encierro, la pérdida de los seres queridos o de las relaciones afectivas…. Todas estas razones afectan tanto a empleadores como a empleados.

Entonces hay que ponerse a construir una forma nueva de convivencia. Las neurociencias plantean una nueva psicología del liderazgo que puede ayudarnos a comprender a líderes y liderados. El líder deber tratar de posicionarse como uno más del grupo, pertenecer al conjunto más que estar por encima. No existe un conjunto característico de personalidad fija que pueda asegurar un buen liderazgo, dado que los rasgos personales más deseables dependen de la naturaleza del grupo liderado. Según esta realidad social, los líderes pueden seleccionar sobre qué rasgos enfocarse. Los líderes que adoptan esta estrategia desde tratar no solo de encajar en un grupo, sino también de dar forma a la identidad de este, de manera que su propia agenda y políticas sean una expresión de esa identidad.

         Hoy se hace necesaria conocer lo que nos muestra la INTELIGENCIA EMOCIONAL: habilidad de las personas para reconocer, comprender y manejar sus emociones. Como también reconocer, comprender e influenciar en las emociones de los demás. Esto incluye: ser consciente de las propias emociones, autorregular las emociones, motivar, ser empático y tener habilidades sociales. 

         Existen hoy en los escenarios empresariales, producto del miedo y del enojo por todo esto que nos pasa y que amenaza nuestras vidas y nuestros proyectos,  una suerte de cultura negativa que saca lo peor de las personas y que atraviesan años de formación y de organización para crear, hacer crecer y proyectar una empresa.

El nuevo modelo de liderazgo debe tener la grandeza de motivar el trabajo en equipo y el pensamiento a largo plazo, teniendo en cuenta que:

EL LÍDER SIN EMPATÍA ES SOLAMENTE UN JEFE. El LÍDER EMPÁTICO ES TAMBIÉN UN MENTOR Y ESO GENERA LEALTAD.

            El líder también es un ser humano que puede equivocarse, tener miedo y sentir deseos de salir corriendo de este  rol. Es normal que así ocurra. Por lo cual debe pedir la ayuda necesaria para sostener un equilibrio posible que le permita sobreponerse y ayudar a otros a sobreponerse y seguir andando el camino. Esta es la cuestión.