SOCIEDADES ENTRE PROFESIONALES

Por la Dra. Fernanda Fernández

LA INTERPRETACIÓN E INTEGRACIÓN DE LA LEY TRIBUTARIA Y LAS SOCIEDADES CIVILES PROFESIONALES DESAPARECIDAS. EL PROBLEMA DE INTEGRACIÓN DE LA LEY TRIBUTARIA SE RENUEVA

INTRODUCCIÓN

La ley 26.994 que modificó el Código Civil dispuso el traslado de algunas normas contenidas en la Ley de Sociedades – en lo que hace a la Sección IX del Capítulo II referida a Sociedades Accidentales o en Participación, y al Capítulo III referido a Contratos de Colaboración Empresaria- al Capítulo 16 del Libro III, Título IV del nuevo Código Civil y Comercial de La Nación (CCCN), incorporando además al mismo las disposiciones de la Ley de Consorcios de Cooperación Nº 26.005. La modificación amplió, por su parte, las figuras contractuales, contemplando los contratos asociativos, en cuanto nos interesa, y dejó en la Sección IV del Capítulo I de Ley  General de Sociedades lo que alguna doctrina llama simples o “sociedades residuales” regulado a partir del artículo 21 de dicho ordenamiento legal. También suprimió del nuevo Código Civil a las sociedades civiles generando un vacío legal respecto de las existentes.

El nuevo CCCN fundamentó la regulación de los contratos asociativos así: “La regulación de los contratos asociativos es absolutamente necesaria. En los usos y prácticas es muy habitual que se celebren vínculos de colaboración asociativa que no constituyen sociedad. Su tutela jurídica es más evidente aún cuando se piensa en fortalecer la colaboración para alcanzar economías de escala entre pequeñas y medianas empresas, o para hacer compras o ventas en común, o desarrollos de investigación, o abordar grandes obras sin necesidad de asociarse…”.

La posibilidad de colaboración asociativa, en términos parciales y no totales no existiendo disolución de la individualidad ni creación de una persona jurídica, constituye una novedad, ya que las modificaciones dejaron en la Ley 19.550 (Ley general de Sociedades) la colaboración asociativa con finalidad e intereses comunes que actúan en un plano de coordinación y colaboración total.

Si nos situamos en el ámbito tributario, podemos preguntarnos como influye este punto en el Impuesto sobre los Ingresos Brutos y en la interpretación (integración) que merecen sus normas cuando estamos en presencia de sociedades civiles profesionales. La desaparición de la figura de la sociedad civil del nuevo CCCN conllevaría, si tomamos la literalidad de la ley fiscal provincial, la automaticidad de ser sujetos del impuesto para quienes no hubieran exteriorizado en forma específica una figura asociativa, ya que quedarían receptadas dentro de la sección IV de la Ley General de Sociedades, cuestión que no ocurría hasta antes de la modificación. ¿Pueden seguir tributariamente en iguales condiciones?